¿Puedo “colgar” este contenido en el campus virtual? | María Arias Pou

¿Puedo “colgar” este contenido en el campus virtual?

¿Puedo “colgar” este contenido en el campus virtual?, con esta duda nos enfrentamos a diario los que nos dedicamos, entre otras cosas, al apasionante mundo de la docencia universitaria, en el siglo XXI, donde las TIC han venido a ofrecernos numerosas oportunidades, pero también, por qué no decirlo, numerosas dudas en relación con lo que es legal o no en el entorno electrónico.

 

Vivimos en una sociedad, la de la información, en la que hemos interiorizado la cultura del “todo vale, todo es gratis, tengo derecho a todo” y, en el caso concreto al que me estoy refiriendo, entendemos que el pago de los derechos de autor es un abuso, y no nos detenemos ni un minuto a considerar si el material que estoy utilizando, ha nacido por generación espontánea o ha tenido un creador que ostenta derechos sobre él y que yo debo respetar.

 

En mi opinión, el estudio del derecho a la propiedad intelectual en el entorno electrónico, pasa por un análisis detallado de la normativa vigente para el mundo off line, ya que, considero que las normas jurídicas están llamadas a cubrir los entornos que las llamadas TIC nos ofrecen, pero sin perder de vista los derechos que estamos llamados a proteger y respetar.

 

Resumiendo mucho la cuestión, diré que la propiedad intelectual es la que corresponde al autor, como consecuencia de la creación de una obra original, bien sea literaria, artística o científica, es decir, el hecho de crear una obra atribuye a su autor los derechos de autor que la Ley de Propiedad Intelectual reconoce. En concreto, estos derechos son de dos tipos, de carácter moral o personal y de explotación o patrimoniales.

 

En el entorno electrónico, algunos de los derechos de explotación de las obras, como los derechos de reproducción y comunicación pública, son especialmente vulnerables y, en ocasiones, sin intencionalidad sobre ello. Pero debemos extremar las precauciones, tenemos la obligación de aprovechar las ventajas de las TIC, como la agilidad en la difusión de los materiales, la posibilidad de tener los contenidos a un “click”, etc., para utilizarlas legalmente, para reproducir las obras a formatos digitales, o comunicar públicamente, a través de la modalidad de puesta a disposición interactiva, con la previa autorización del autor y, en su caso, con el previo pago del derecho a poder reproducirlos o comunicarlos públicamente.

 

Dentro del ámbito universitario, donde los docentes somos al mismo tiempo, autores y usuarios de obras ajenas, todavía debemos redoblar esfuerzos en la defensa de la propiedad intelectual. Respetemos las obras ajenas, como queremos que sean respetadas nuestras propias obras. Y en este panorama, no nos puede despistar la apertura de canales virtuales, a través de los que ponemos a disposición de nuestros alumnos los materiales docentes, recomendamos la lectura y análisis de diversos textos y escritos de otros autores y sobretodo, a través de los que una de nuestras primeras obligaciones debe ser la de enseñarles a respetar la propiedad intelectual y a valorarla.

 

Como conclusión, diré que, la clave de este asunto, considero que está en dos aspectos, de un lado, la obligación del usuario de los contenidos, de informarse sobre qué puede y que no puede hacer con la obra concreta que se quiere utilizar, bien sea para reproducirla, comunicarla públicamente, transformarla o distribuirla, y, de otro lado, en la necesidad de replantearnos la forma de hacer las cosas en el entorno electrónico, ya que quizás no todo lo que se puede hacer, es legal hacerlo, o precisando un poco más, se puede hacer, pero observando determinados requisitos previos a su realización y de otra forma.

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